México
Tuxtla
Flor de Musa
Inicia:
Despedida:
Disposición final:
“No esperes tenerlo todo para disfrutar la vida, ya tienes la vida para disfrutar de Daniel Alejandro nace en esta capital chiapaneca y crece en una de las colonias mas conocidas, Terán, en dónde estudió su educación básica dándose a conocer desde niño por su picardía y alegría, no era un niño muy disciplinado, sus intereses quizá estaban fuera de los salones de clase, pero con su carisma se ganó el corazón de sus maestros y amistad de sus compañeros, aún con las llamadas de atención le guardaron gran cariño. Dani, nació y creció en un seno familiar que le enseñó que ser una buena persona valía más que cualquier cosa, compartió su niñez a lado de sus hermanos y no desaprovechó la oportunidad para hacer una que otra travesura, meramente un “Daniel el travieso” lo recuerda una de sus hermanas, quien con su mirada reflejaba el amor invaluable con el que siempre contó su hermano. La familia Moguel Gallegos, cimentó los pilares de la educación en el trabajo arduo y la cooperación, juntos han sacado adelante el negocio familiar, y es que quien de nosotros no disfruta de un buen taco por la noche… Dani apoyó al igual que sus hermanos en las labores del negocio, quizá era la condición para que pudiera salir, y es que desde su pubertad daba señales de que la calle le llamaba. En ella conoció grandes amigos! Una cualidad de socializar impresionante, cualidad que nunca perdió, al contrario, con el pasar de los años la reforzó, compartiendo su día a día con sus grandes amigos. Al pasar los años, el crecía, con el crecía sus sueños y pasiones, tuvo la bendición de contar con un trabajo que le dio la oportunidad de vivir su vida al máximo! Y con ello resumimos el ¡hacía posible lo imposible! El único coyotito de esta ciudad y es que está demás decir que lugar al que llegaba era bien recibido y pareciera que la banda le esperaba para que la fiesta empezara, tomaba su mesa, la mejor del lugar por cierto, pedía su whisky y disfrutaba del momento a lado de su compañía, no tenía hora de regreso, el tiempo que disfrutó fue el tiempo que realmente vivió, por ello no perdía ni un minuto. Entre sus deseos cumplidos, está Colombia, lugar al que viajó poco después de conocer el rancho de Vicente Fernández en Guadalajara, entre muchos otros, y aunque para él el tiempo fue lo más valioso… jamás salió de casa sin la bendición de su señora madre “Mami, dame tu bendición” eran sus palabras antes de marcharse a vivir una aventura más, ¡Cientos de anécdotas hay por contar! Personas que quizá hoy no están presencialmente pero que lo siguieron paso a paso a través de sus redes sociales, bailando, cantando, etiquetando a todo aquel que fuera su víctima, y es que la palabra compartir abarcaba mucho más que solo hacerlo en tiempo, la nobleza de su corazón abrió muchas puertas para él, y quizá una que otra mala experiencia, fue fiel a lo que era y quería ser, tendió su mano a quien pidiera su ayuda “jamás le escuché decir un NO” recuerda con admiración su mejor amigo. Hoy como dice su himno, no quiere sus lágrimas, el desea que su recuerdo prevalezca como lo que es y será… un hombre alegre, amiguero, fiestero, aquel picaro que admiraba la belleza femenina, el que prefirió pagar con un cartón de cervezas para no ensuciar sus Lacoste nuevos al cruzar el río, siempre siempre bien acompañado, muchos de ustedes tienen anécdotas únicas que hoy se guardarán en su mente y corazón.